Según Infobae, en una cumbre virtual de urgencia, el Consejo Directivo del partido analizó sanciones disciplinarias contra los dirigentes que integran «Provincias Unidas». Buscan desplazar a la vicegobernadora de Santa Fe de la conducción partidaria, mientras evalúan el futuro del gobernador de Chubut por «inconducta partidaria».

El PRO atraviesa horas de máxima tensión interna que amenazan con fracturar definitivamente su estructura federal. En una reunión virtual convocada de urgencia, el Consejo Directivo Nacional del partido, alineado bajo la conducción de Mauricio Macri, puso sobre la mesa la expulsión de Gisela Scaglia y el análisis de la situación disciplinaria de Ignacio «Nacho» Torres. El motivo del conflicto es la participación activa de ambos dirigentes en el lanzamiento de «Provincias Unidas», un nuevo armado político que agrupa a gobernadores aliados a la Casa Rosada pero que opera por fuera de la orgánica amarilla.

El foco principal del malestar apunta contra Scaglia, actual vicegobernadora de Santa Fe y vicepresidenta segunda del PRO nacional. La cúpula macrista considera «inadmisible» que una autoridad partidaria integre y promueva un sello político paralelo que compite por la identidad y la representación del espacio. Durante el encuentro, se discutió su desplazamiento inmediato de la mesa directiva, argumentando que su lealtad política hoy responde a una construcción ajena a los intereses del partido que fundó Macri.

Por otro lado, la situación del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, también fue materia de un áspero debate. Si bien Torres es uno de los mandatarios con mayor peso territorial, su rol como arquitecto de «Provincias Unidas» lo ha colocado en una posición de enfrentamiento directo con la conducción nacional. En el PRO evalúan que este nuevo bloque de gobernadores funciona como una «liga» que negocia directamente con Javier Milei, puenteando a las autoridades partidarias y diluyendo el poder de negociación del bloque legislativo del PRO.

La ofensiva disciplinaria busca enviar un mensaje claro hacia adentro: no se tolerarán «dobles agentes» ni construcciones políticas que desafíen la verticalidad de la conducción. Para el macrismo, «Provincias Unidas» no es solo un acuerdo de gestión, sino una plataforma política que amenaza con absorber al PRO dentro de la órbita libertaria sin un acuerdo marco institucional. La decisión de avanzar contra Scaglia y poner bajo la lupa a Torres marca el inicio de una etapa de depuración que podría terminar de reconfigurar el mapa de la oposición aliada.

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