El radicalismo busca reordenar su conducción nacional luego de que el gobernador de Corrientes declinara el cargo. Ante el vacío de liderazgo, toma ventaja la figura de un jefe comunal que impulsa una «renovación» generacional para superar las internas y unificar posturas frente al Gobierno, según Infobae.
La Unión Cívica Radical (UCR) acelera las negociaciones para definir a su próxima conducción nacional tras un giro inesperado en la estrategia de la liga de gobernadores. Luego de que el mandatario correntino, Gustavo Valdés, rechazara la propuesta para presidir el Comité Nacional, el partido centenario comenzó a cerrar filas detrás de una figura emergente del interior: Leonel Chiarella, el joven intendente de Venado Tuerto. Su nombre cobró fuerza en las últimas horas como la carta de «renovación» que podría destrabar la interna y unificar a los distintos sectores en pugna.
La elección de Chiarella no es casual y responde a una jugada del bloque «Provincias Unidas», el armado que integran los gobernadores radicales y aliados como Maximiliano Pullaro, Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Carlos Sadir. Ante el desgaste de las figuras nacionales tradicionales y la negativa de Valdés a quedar atrapado en la «rosca» burocrática del partido, los mandatarios optaron por apostar a un perfil de gestión local exitosa. «El objetivo es renovar el partido con un joven que tiene una gestión probada. Apostamos a los intendentes», resumieron desde el entorno de la negociación.
El jefe comunal santafesino, de perfil sub-40, aparece como una solución de consenso para intentar ordenar lo que algunos dirigentes describen gráficamente como una «carretilla de ranas», en referencia a la dispersión y la falta de disciplina interna que atraviesa el radicalismo. Su candidatura busca ofrecer una cara nueva que permita al partido reconectar con su electorado y salir de la lógica puramente legislativa que marcó la gestión saliente de Martín Lousteau, fuertemente cuestionada por los sectores más cercanos al Gobierno nacional.
Sin embargo, el desafío para la nueva conducción será mayúsculo: definir la identidad de la UCR frente al gobierno de Javier Milei. Mientras un sector insiste en mantener una oposición férrea, dirigentes de peso como Alfredo Cornejo advierten que el radicalismo comparte base electoral con el libertarismo y que ubicarse en la vereda de enfrente ha sido un error estratégico. Con Chiarella, los gobernadores buscan imponer una visión pragmática, federal y moderna, alejando al partido de las disputas de palacio para centrarlo en la gestión y la territorialidad.






Deja un comentario