Tras una serie de inspecciones donde se constataron graves fallas en las medidas de seguridad y habilitación, las autoridades procedieron al cierre definitivo del establecimiento.

El panorama de la noche en el conurbano bonaerense ha sufrido un cambio drástico tras un operativo de fiscalización masivo que afectó a una de sus salas de esparcimiento más icónicas. Se informó oficialmente que clausuran y desalojan el emblematico boliche Pinar de Rocha, luego de que personal de control urbano detectara irregularidades insalvables en las salidas de emergencia y los protocolos de prevención de incendios. El operativo se llevó adelante con la presencia de fuerzas de seguridad para garantizar que el retiro de las personas se realizara de forma ordenada y sin incidentes violentos. Según los inspectores, el local excedía sistemáticamente la capacidad de público permitida, poniendo en riesgo la integridad física de miles de jóvenes que asistían semanalmente a sus fiestas. Además, se habrían detectado fallas en la ventilación y en la documentación técnica que habilita el funcionamiento de las diversas pistas de baile que componen el complejo. Los dueños del establecimiento manifestaron su malestar, argumentando que se trata de una persecución administrativa, pero las pruebas fotográficas de las deficiencias edilicias son contundentes. Pinar de Rocha es un lugar con décadas de historia en la nocturnidad de Ramos Mejía, por lo que su clausura ha generado una gran repercusión entre los habituales concurrentes. La medida tiene carácter de definitiva hasta que se realicen obras estructurales de gran envergadura que garanticen la seguridad total del recinto. Este hecho se enmarca en una política de endurecimiento de los controles tras los incidentes registrados en otros boliches de la zona durante los últimos meses. Se espera que la empresa presente un plan de adecuación técnica para intentar recuperar la habilitación en un futuro no cercano.

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