Un operativo policial permitió desmantelar una clínica clandestina que funcionaba en Villa Ballester y que operaba al margen de toda regulación sanitaria. Durante el procedimiento, los investigadores encontraron elementos que generaron un fuerte impacto, entre ellos restos biológicos que ahora son objeto de peritajes.

La intervención se llevó a cabo tras una denuncia que alertaba sobre prácticas médicas irregulares en el lugar. Al ingresar, las autoridades constataron que el espacio no contaba con habilitación y que se realizaban procedimientos en condiciones extremadamente precarias.

Entre los hallazgos más sensibles, se encontraron restos humanos que estaban siendo conservados sin los protocolos correspondientes. Esto encendió las alarmas de los investigadores, que ahora intentan reconstruir qué tipo de prácticas se realizaban en el lugar y desde cuándo funcionaba.

La causa quedó en manos de la Justicia, que avanza con la identificación de los responsables y posibles víctimas. El caso abrió nuevamente el debate sobre los controles sanitarios y la necesidad de reforzar la fiscalización de establecimientos médicos.

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