La segunda jornada de debate en el Senado por la reforma de salud mental estuvo marcada por testimonios de gran carga emocional. Marina Charpentier y familiares de víctimas de crisis psiquiátricas exigieron que la política «deje de interferir» en la salud. El eje de la discusión gira en torno a cambiar el concepto de «riesgo cierto e inminente» por el de «daño grave», buscando agilizar las internaciones cuando el paciente no puede decidir por sí mismo.

A pesar de las diferencias técnicas entre psiquiatras (que buscan recuperar peso en las decisiones médicas) y psicólogos (que defienden el modelo interdisciplinario actual), el grito de las familias fue el mismo: estadísticas que hoy «están en los cementerios» debido a la falta de respuesta de un sistema desbordado.

Deja un comentario

Tendencias